¿Se arriesgaría a que su empresa, su trabajo de tantos años se viese forzada a cerrar por comercializar cartuchos ilegales?
Varias empresas en España y en todo el mundo se han visto obligadas a cerrar y a pagar fuertes sumas de dinero por infringir las patentes de los fabricadores originales.
Aún hay un cierto número de fabricantes y distribuidores que no tienen problema en poner en el mercado cartuchos de ínfima calidad, que infringen la propiedad intelectual del fabricante original o que directamente imitan el aspecto de los cartuchos originales.
Los fabricantes originales trabajan de forma intensiva en la defensa de sus intereses. Es cierto que algunas de sus prácticas (como el uso de barreras tecnológicas a la remanufacturación) son no ya de dudosa moralidad -concepto muy subjetivo- sino de probada ilegalidad (como es el caso del prebate de Lexmark).
En EE.UU. Epson ha conseguido que se prohíba la importación de todo tipo de compatible para sus impresoras, independientemente de si infringen o no sus patentes. Sólo los cartuchos reciclados son legales.
En Alemania han ido un paso mas allá y los compatibles de cualquier marca, tanto ink-jet como toner están prohibidos.